Estamos ante la que está considera (junto a la Oración en el huerto, también en la colección del “Museo Calasancio”), una de las más destacadas pinturas religiosas de todos los tiempos, la cual fue realizada por Francisco de Goya en 1819. Esta escena representa el momento en que San José de Calasanz (1557 – 1648), el sacerdote y pedagogo aragonés que puso los cimientos de la escuela moderna y fundó la Orden religiosa de las Escuelas Pías, recibe la última comunión rodeado de niños de sus escuelas, en Roma. El acontecimiento que de manera tan magistral recreó Francisco de Goya, tuvo lugar el 2 de agosto de 1648, cuando Calasanz, ya muy enfermo (fallecería veintitrés días después) y anciano –tenía entonces 91 años– se levantó  tan solo para estar presente en la eucaristía de los niños, que cada domingo se celebraba en el oratorio romano de “San Pantaleón». De aquel trascendental episodio, como si él también hubiera allí estado presente, Goya seleccionó el momento en el que San José de Calasanz, arrodillado, está a punto de recibir la que sería su última comunión, rodeado de niños, de manos del Padre Vicente Berro.

Este cuadro fue un encargo que a Goya (quien en su infancia había sido alumno de los escolapios en Zaragoza) hicieron los Padres escolapios de “San Antón”, en Madrid –y en su representación el Padre Pío Peña, como rector del colegio– para que presidiera el altar mayor de su iglesia, en la calle de Hortaleza. El precio de la obra quedó fijado en 8.000 reales de vellón, y los escolapios pusieron como única condición que el lienzo debería estar terminado en el plazo de tres meses, ya que era deseo de los Padres escolapios que la pintura se estrenara el día 25 de agosto, en que la Iglesia celebra la festividad de San José de Calasanz, en conmemoración de la fecha de su fallecimiento.

El entonces ya anciano Goya (tenía entonces el genial pintor 73 años de edad) aceptó con  sumo agrado y cariño el encargo, ya que, además de que él siempre guardó un gran cariño hacia sus maestros de infancia en las Escuelas Pías  de Zaragoza: “se trataba de un santo aragonés –como él, que había nacido Fuendetodos, una localidad zaragozana–, de espíritu templado –como el suyo–, y sobre todo porque se trataba de un hombre que había sacrificado su vida por el bienestar del pueblo desvalido”. Goya quedó tan satisfecho de su obra y el gesto que tuvieron los Padres escolapios de adelantarle la mitad del pago antes de terminado el cuadro, que una vez entregado el lienzo, les devolvió la mayor parte del dinero estipulado, para que lo destinasen a sus labores educativas con los niños pobres, quedándose el artista con tan solo 1.200 reales de los 8.000 en que había sido tasada la obra. Y no quedó ahí la expresión del agradecimiento del artista, ya que a los pocos días entregaba personalmente al Padre Pío Peña, un magnífico boceto de “La oración en huerto”, obra que ahora forma parte de la colección del Museo Calasancio.

 En cuanto a técnica pictórica, las tonalidades empleadas por Goya en este cuadro, muy oscuras, parecen un preludio de las que aparecerán poco después en sus Pinturas Negras. El rostro de Calasanz es un retrato fiel a partir de la mascarilla del santo en el momento de su muerte. El conjunto de la composición se manifiesta como una obra maestra, elaborada con insuperable ingenio sobre la base de tres grandes protagonistas: el oficiante (símbolo de la vida), San José de Calasanz (del espíritu) y los niños (de la piedad y la pureza). El genio de Goya queda aquí aún más patente, al constituir “La última comunión de San José de Calasanz” una de las más grandes exaltaciones pictóricas jamás realizada por autor alguno sobre el Sacramento de la Eucaristía, potenciado por el rayo del Espíritu Santo que Goya hace descender sobre el rostro del santo. El artista logra describir así la importancia de la fe, representada por el sacerdote, la fuerza de la gracia santificante, simbolizada por San José de Calasanz, humildemente arrodillado, y la pureza del milagro cotidiano de la vida, insuperablemente plasmado a través de los infantes.

Título: La última comunión de San José de Calasanz

Autor: Francisco de Goya

Fecha: 1819

Técnica: pintura al óleo

ID: PB0001

Serie S: Capilla

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